Hace mucho que dejé de escribir, porque los tiempos eran malos y la tinta estaba cara.
Hace tiempo que perdí mi inspiración, porque un día me despisté y me la robaron.
Pero hoy he descubierto que un lápiz también vale y que no hace falta inspiración siempre y cuando haya un corazón.
Vivimos en medio de obstáculos, de personas que rompen tus sueños y se empeñan en que vivas su vida. Vivimos en medio de autómatas de caras grises, ojos vacíos y corazones fríos. Gente de triste sonrisa, gente perdida con un corazón quebrado o plagado de cicatrices. Gente infeliz.
Muchos dirán: yo soy feliz.
¿Pero qué es la felicidad? Muchos se han hecho la pregunta y muy pocos han sabido contestar. Yo tampoco tengo la respuesta. Pero sí tengo una teoría. Creo que mi felicidad consiste en vivir mi día a día con la certeza de que no estoy sola, de que El camina junto a mi. Es el vivir cada día sabiendo que tú, por muy lejos que estés, cuidas de mí. Soy feliz porque soy fruto del amor. Soy feliz porque ante cada obstáculo que se me presenta también me llegan las ganas de superarlo y los medios para hacerlo. Soy feliz proque tengo muchas cosas que no merezco, porque la vida me ha hecho muchos regalos, a su manera, pero me los ha hecho y, realmente, sería egoísta no ser feliz. Podría empezar a nombrar miles de estos regalos pero uno hoy me viene a la mente con más fuerza que nunca: la amistad.
Todas esas personas que están a mi lado, que salen a mi encuentro cuando me derrumbo, que me sonríen cuando pierdo mi sonrisa, que rezan cuando yo olvido hacerlo, que me escuchan cuando necesito hablar. Todas esas personas que están ahí porque quieren, porque me quieren. Todos esos rostros que reflejan el rostro amigo de Dios.
Qué grande es el amor. Tal vez ese sea mayor misterio que la felicidad, o tal vez no.
Amor materno, conyugal, entre amigos... amor al hacer las cosas, en el día a día, en la entrega a los demás... está en todos lados, pero ¡qué difícil es apreciarlo!
Realmente hoy he aprendido que no importa donde estés, no importa lo que estés haciendo, no importa si tu felicidad se tambalea porque donde haya amor hay un rayo de luz y de esperanza. Nada importa porque si amas, no estas sola.
Y en mi caso, tal vez de verdad haya entendido que la distancia hace que el amor se fortalezca, madure y se evidencie. Porque es bonito un "te quiero" pero más bonito puede ser un te quiero a miles de kilómetros de distancia acompañado de una oración viniendo de alguien que sabes que por muy lejos que esté, su ausencia le quitaría color a tu vida.
Demos gracias hoy por la amistad. La amistad que hace crecer el alma y que alegra el corazón. Cuidemos de ella como un tesoro porque es lo mejor que tenemos en nuestra vida.
Gracias porque aunque hoy no estés, más que nunca somos tu, yo y El.


