Tengo una pregunta: ¿eres todo lo feliz que podrías ser?
Puedes decirme que no entiendes la pregunta, que siempre se puede ser más feliz.
Pero no, yo te pregunto si las decisiones que has tomado, si el bien que has buscado te hace feliz o si, tal vez, algo en tu interior te dice que hay algo mejor, que podrías ser más feliz.
Te diré algo, en esta vida sólo los valientes son felices. Sólo aquellos que son lo suficientemente valientes como para dejar a un lado lo bueno siguiendo esa voz que dentro les dice que hay algo mejor, llegarán a ser realmente felices.
Sólo los que renuncian a la comodidad.
Sólo los que no se conforman.
Porque no vale conformarse. No vale conformarse con lo bueno teniendo la certeza de que hay algo mejor. No vale quedarse de brazos cruzados ante los sueños que motivan nuestro corazón. No vale quedarse con momentos de felicidad, hay que dejar a un lado el miedo, atreverse a soñar y buscar la felicidad plena y real.
Salir de la comodidad, seguir los anhelos del corazón y acallar las torpes estrategias de nuestra engañosa cabeza. Los sueños son posibles, pero requieren valor. Y creo que en esos sueños, en nuestros deseos más profundos, detrás de todo... está Dios, susurrando a nuestro corazón de piedra, buscando inflamarlo con su Amor.
Pero no nos gusta escucharle ¿verdad? Porque Él no habla un lenguaje como el nuestro y, el no entenderle, rompe nuestros esquemas. Y es que no solemos entender lo que nos pide o simplemente muchas veces sentimos que pide demasiado. ¿Y por qué no confiar? Una amiga me dijo una vez que nuestra vida es como un gran tapiz del que nosotros tan solo percibimos las puntadas, leves esbozos de imágenes, pero nunca llegamos a verlo entero. Pero Dios sí y por eso tenemos que confiar en Él, porque solo tomando su mano nos puede guiar, ayudándonos a tejer el tapiz más bello.
Y a veces nos sentimos pequeños, insignificantes, perdidos entre tanto hilo, sentimos flaquear a cada puntada y entonces Él nos regala sus ojos para que, al mirar hacia atrás con perspectiva, veamos Su mano obrando en nuestra vida y veamos un atisbo de ese gran y hermoso plan que Él tiene para nosotros.
Sé que no es fácil. Que cerrar los ojos a las cosas que nos inquietan no está en nuestra naturaleza, dejarlo todo en unas manos que no vemos no es tan fácil. Y es cierto, nosotros no podemos dejar de ser humanos, no podemos dejar de cuestionar a Dios, de buscar controlarlo todo, de tratar de entenderlo todo, de gritar ¿Por qué? Sí, ¿Por qué?
¿Y qué más da? ¿A caso el entenderlo va a cambiarlo?
Pregúntate mejor para qué. Para qué pone Dios las cosas en tu vida. Cambia la perspectiva y ya no habrá frustración, ni rabia, ni temor. Encuentra el para qué. Sé valiente, asume lo que Él quiere poner en tu vida, confía en Sus Planes y disfruta de sus lecciones, encuentra el para qué y sumérgete en él, crece en él.
Porque ya lo dijeron los Beatles:
"When I find myself in times of trouble,
Mother Mary comes to me, speaking words of wisdom, LET IT BE"