Qué duro es dejar ir a lo que más quieres. Qué triste es dejarse vencer.
Esperanza, desasosiego, tristeza, anhelos. Mirar, observar, tratar de entender.
Tratar de asumir que no hay marcha atrás. De entender porqué el tiempo es tan traicionero.
Puede que quiera cambiar cosas de mi pasado. Puede... pero, sinceramente, valoro demasiado mi presente. Soy feliz ahora, por lo que tengo y por lo que no tengo, por lo que gano cada día y por lo que pierdo a cada instante. Por lo que Dios me ha querido dar.
Pienso que los errores del pasado pueden arreglarse en el futuro. Pienso que quien teme a equivocarse jamás será feliz, quien se enorgullece de no dar nunca un paso en falso jamás sentirá su corazón feliz. Quien busca ceñirse a su plan, jamás experimentará el verdadero Amor.
Observo lo que me rodea y me doy cuenta de que he perdido cosas, de que he dejado cosas por el camino, he dejado amigos, he dejado corazones rotos, he dejado libros desgastados, lapices con puntas rotas, sonrisas quebradas, ánimos renovados, espíritus vivrantes.
He llorado, he hecho llorar, he fallado, me han fallado, he herido, me han herido. Es un ciclo, doloroso para muchos, pero abro los ojos y realmente, es también muy hermoso. Es la moneda de la humanidad y en la otra cara tiene una sonrisa para cada uno, ayuda, amor, caridad, amistad, solidaridad, optimismo e ilusión. Por eso, todo lo malo que veo cuando echo la vista a atrás, todos y cada uno de los malos momentos que veo, los agradezco. Solo esos momentos son los que han ido formandome tal y como soy. Soy yo, yo misma, la que, siempre de la mano de Dios, se ha enfrentado a esas situaciones y, sí, solo con Su gracia he sido capaz de superarlas. Y por mucho mal que me hagan, por mucho daño que pretendan hacerme, tan solo me estarán ayudando a seguir, a seguir creciendo, a llegar cada vez más alto. Porque solo quien conoce el sufrimiento sabrá lo que es la verdadera felicidad. Solo aquel que sufre. Solo aquel que lidia con la muerte sabrá apreciar el verdadero valor la vida. Solo aquel que es fuerte sabe imponer una sonrisa a todo lo demás.
Y hoy, sonrío por cada herida, sonrío por ti, por mi, por el mundo entero, porque tengo fe. Ando con cautela porque sé que cada paso de mi presente, fija mi futuro. Y que mi futuro, tal vez, pueda ser una repetición de mi pasado. Una repetición positiva en la que los errores no se repitan, en la que todo sea nuevo, en la que nada, absolutamente nada se ciña a mi plan sino al Suyo, un plan mucho mejor en el cual la felicidad y la esperanza, sean todo cuanto llene mi corazón.





