martes, 12 de marzo de 2013

I'm feeling good

Dicen que la vida está para vivirla. Esta es, en mi opinión, una verdad a medias.
Por un lado es cierto que tienes que vivir tu vida y no dejar que la vida te viva a ti, que tienes que hacer de este don que te ha sido regalado una gran obra de arte, un completo espectáculo. Que la vida está para vivirla, claro, es una historia de la cual cada uno tiene que ser el protagonista tejiendo los hilos y entresijos de sus propias aventuras.
Sin embargo, el cómo hacerlo es una pregunta que revolotea por mi mente sin cesar. Solía plantearmela muy a menudo hasta que este fin de semana, como caída del cielo, me vino la respuesta. Solo es un buen protagonista aquel que no es un medias tintas. Por medias tintas se entiende aquel que hace lo que el resto, el que sigue la corriente por el mero hecho de no ir contra la mayoría. Odio eterno a los medias tintas. Solo es un protagonista valioso el que va a contracorriente, el que pasa por la vida marcando, dejando huella.


Dejar huella... eso si que es algo importante, primordial diría yo. Cuántas caras hemos visto a lo largo de nuestra existencia, cuántas personas se han cruzado en nuestro camino y, sin embargo, nuestra memoria solo ha retenido unos pocos rostros, unas pocas personalidades. Sé que os estaréis diciendo, "tiene razón", mientras el murmullo de vuestra conciencia plantea un inconsciente "¿porqué?". 

La respuesta es simple. Es ese brillo en sus miradas, el secreto que parecen esconder sus sonrisas, su gestualidad, su forma de afrontar la vida, de escuchar... por algún motivo u otro les hacen a nuestros ojos personas especiales. Algunos destacan por su fortaleza, otros, por su vitalidad, o por su serenidad, por su mirada, por su forma de tratarte... y luego hay personas que simplemente están tan llenas de Dios que, al mirarlas, no puedes más que verle a Él. 

Estos últimos días he vuelto a tomar conciencia de que la vida es un gran regalo que nos ha sido dado para hacer de ella algo maravilloso, algo especial. No hay que dejar que la vida pase de largo sino que hay que pillarla al vuelo y moldearla para hacer de ella la obra más hermosa, la más especial. No tienes que ser bueno, el mejor, no importa que no seas un gran artista, el talento está oculto hasta en los detalles más pequeños. Solo lánzate, date una oportunidad para exteriorizar, y mostrar al mundo lo que hay en tu interior y así te sorprenderás y verás que tienes la capacidad de hacer algo bello pues el resultado no será más que el reflejo de tu interior. 


Se esa persona que va a contracorriente, que no sigue a la mayoría.
 Se la excepción, esa persona que rompe con los prototipos de la sociedad, el raro, el original. 
Se la cara que queda grabada en la memoria sin motivo aparente.
Se ese almendro en flor que aparece en el mes de febrero, antes de tiempo, y que trae consigo los más dulces pensamientos. 
Se la sonrisa sin motivo, las palabras de aliento en momentos de desconsuelo. 
Se la esperanza, la alegría. 
Se tu mismo y muéstrate así al mundo. 
Deja que todos vean en ti la persona que quieren llegar a ser, que todos vean a Cristo en tus palabras y tus acciones. 
Se un ejemplo para los demás.


martes, 5 de marzo de 2013

Uninspired words

Hoy es uno de esos días en el que me pregunto si habré perdido la capacidad de expresarme. Es uno de esos días en los que nada me inspira. Y lo cierto es que tengo mucho que decir, tanto, que no encuentro palabras para hacerlo.

Hoy quiero ayudarte y me frustra no saber cómo hacerlo. Será porque sé muy poco... de ti, de mi, de la vida, de la muerte, de todo lo que nos rodea. Pero quisiera compartir lo que ya sé, lo que he ido aprendiendo de mis errores, de mis experiencias, de lo que me ha ido enseñando la vida con sus sorpresas y sus lecciones.

Quisiera desvelarte mis pilares, mis puntos cardinales.


La vida es un camino, un largo camino lleno de metas. No te conformes con alcanzar cada una de estas sino que tu mayor aspiración sea disfrutar de cada segundo del sendero, apreciar hasta el más mínimo detalle, exprimir cada instante y aprovechar cada oportunidad. Aspirar a lo más grande, no de este mundo, sino a aquello que llaman santidad. Porque todo lo que cruce por tu vida Dios lo ha puesto ahí por algo.

 
 
Dios te ha dado la capacidad de sonreír así que sonríe porque puedes, porque has sido dotada con la capacidad de iluminar la vida de alguien con solo un pequeño gesto. Descubre el poder de una sonrisa, cómo, con solo un pequeño movimiento facial, puedes hacer más feliz a alguien y puedes transmitir a los demás que tú eres feliz. Comparte con los demás la magia de tu sonrisa.

 
Aprende a retirarte a tiempo. No pelees las causas perdidas porque lo que estarás es perdiendo tu tiempo. Aprende a desplegar tus alas y abandonar tus problemas en tierra. Sal de ti misma y busca la objetividad, otra perspectiva con la que observar tus problemas. Abandónate en Él. Aprende a discernir, a diferenciar, desde la altura, aquellas cosas por las que merece la pena luchar de las que no. Aprende a saber cuando es el momento de dar el cambio. Aprende a escuchar la voz de Dios.


Rompe las reglas. Huye de los prototipos. Sé original. Eres quién eres, quién Dios quiere que seas. No importa que no sepas quién, porque Él lo sabe y tiene un plan para ti. Confía y no tengas miedo a ser feliz. No importa cuanto tiempo tardes, acabarás encontrándote  Mientras tanto, haz lo que te haga más feliz y nunca lo que los demás crean que te hará feliz.

 
Déjate sorprender. Que tu corazón esté abierto a cada posibilidad, a cada oportunidad que la vida te ofrezca. No pierdas la ilusión, disfruta de cada cosa como si fuese la primera vez. No pierdas nunca la ilusión, no te dejes llevar por la autocompasión y la melancolía. Vive con esperanza, con la certeza de que Dios tiene un plan especial para TI y sin olvidar que tu máxima aspiración debe ser el ser feliz.


Y por último, aprende a ver lo bueno detrás de cada cosa mala, la lección detrás de cada error, la perseverancia después de cada caída. Aprende a valorar los pequeños detalles de la vida, esas cosas que nos han sido regaladas y puestas en nuestro camino como amapolas al borde de la carretera. Ten paciencia contigo misma, con Dios, con la vida. No pretendas que todo sea perfecto porque la perfección en sí misma no existe, somos nosotros quienes tenemos que abrazar las imperfecciones de la vida para hacerla perfecta a nuestra manera. Abraza tu vida tal y como es y quiérela no intentes cambiarla, adaptate a ella y disfrútala porque solo tienes una oportunidad para vivirla. Abrazate a ti misma y quierete, porque Dios te ha hecho bella y para Él, eres perfecta.