Porque tengo la certeza de que hemos nacido para ser felices.
Lo que nos rodea está ahi para hacernos felices, lo que nos rodea es belleza.
Vivimos en un mundo que es perfecto y al que debemos amar. Porque sí, es perfecto con sus defectos.
Y aunque parezca una locura, un sinsentido, realmente también lo es la gente que lo habita. Gente blanca, alta, negra, baja, risueña, fría, desagradable, tímida, distante, cálida, bondadosa, alegre, triste, agradable... no importa, ante todo es gente con un corazón, con sentimientos, ya sea odio o amor, envidia o generosidad, rencor o humildad, soberbia o caridad... tienen un corazón que busca amar, que busca ser feliz. Un corazón anhelante de felicidad, un corazón palpitante que investiga sin cesar cual es el medio por el cual lograr sonreir.
Ese amor tan codiciado está a su alcance. Porque podemos encontrarlo en las cosas más pequeñas, en esa sonrisa, en una mariposa, en esa mirada, en un pestañeo, en la calidez de un rayo de sol, en la intensidad del color de una flor o simplemente en esa pequeña palabra en un momento de desaliento.
La belleza está en la naturaleza.
La belleza está en el alma.
Solo tenemos que pararnos, darle al stop, y vivir cada momento extasiándonos en lo que nos rodea.
Volver a ser niños pequeños, volver a vivirlo todo por primera vez.
Hacer una foto de cada instante y analizarlo, apreciar cada detalle, cada segundo, cada milímetro y exprimir todo el jugo de cada una de las cosas que la vida nos ofrece.
Y es que el mundo, en sí, en su naturaleza más remota, es perfecto.
Levanta tu mirada, sal fuera de tí, olvidate de todo y mira el cielo, tan azul, tan lejano y mira las estrellas, tan brillantes, tan misteriosas. Mira a tu alrededor y asómbrate con lo cristalina que es el agua, descubre que los pájaros saben tanto de melodías como tú, que el rocío brilla con la luz del amanecer, que cada día, el sol muere y vuelve a nacer... Date cuenta de lo verdes que son los árboles, y de que no hay un solo verde, sino que hay más tipos y tonalidades de verdes que de colores en el arcoiris y que también, hay más tipos de miradas que de colores de ojos.
Aprende a apreciar lo eterno de cada momento, lo bello en cada defecto, lo fuerte en cada debilidad, lo grande en lo más pequeño, lo admirable de cada sacrificio, el amor en cada herida.
No trates de imitar la felicidad de los demás, busca la tuya propia.
Porque es tu vida, es tu meta, es tu felicidad.
Y cuando veas que tu barco va a la deriva, sin rumbo, confía en Él, que lo capitanea, cierra los ojos, y déjate conducir atravesando el mar azul. Deja que la brisa acaricie tu cara, sumérgete en las profundidades de tu corazón y pregúntale, mecida por el vaivén de las olas, qué tienes que hacer para ser feliz.

Cuánta razón y que poco lo tenemos en cuenta
ResponderEliminarVivir cada instante y vivir como si fuésemos niños, a mi por lo menos se me olvida a diario
me encanta tu blog!!