viernes, 24 de febrero de 2012

Never look back

Ten calma contigo misma.
Ten calma con los demás.
Ten calma con la vida.
Cuando ves que todo está contra tí, que todo parece ir mal, cuando sientas que no puedes más y que ya no sabes de donde sacar las fuerzas para seguir adelante... cierra los ojos.
Cierra los ojos y respira hondo. 
Respira hondo y sé consciente de que no estas sola, que Él camina junto a tí y que pase lo que pase, sea cual sea el obstáculo que se te presente siempre tomará tu mano y te dará la fuerza para superarlo. Y es que es más fuerte la voluntad que la imposibilidad. Las ganas de superación, las ganas de salir adelante y la convicción de que existe un camino por el cual seguir andando, son las que nos hacen capaces de construirlo.
La vida está llena de cosas a las que enfrentarnos, nos pone a prueba, nos hace recapacitar. Nos obliga a pararnos a pensar... a pensar y a darnos cuenta de que somos nosotros quienes tenemos que vivir nuestra vida y que no puede ser ella la que nos viva. No podemos ser esclavos de lo que nos rodea, no podemos ser esclavos de nuestros errores ni esclavos de nuestra conciencia. No hemos nacido para ser perfectos, sino para equivocarnos y labrar nuestro camino a partir de esas equivocaciones. Por eso la vida no es un camino de rosas, y es mejor que no lo sea: lo dura que es a veces y al mismo tiempo lo sorprendente y grata que es, es lo que la hace tan maravillosa.
Si algo sé, es que no puedes dar marcha atrás, que es una carretera con un único sentido. No te permite pararte ni volver atrás, tan solo seguir, seguir y disfrutar de lo que te ofrece... cosas como felicidad, amistad y amor. Pero donde hay felicidad habrá tristeza. Donde hay amistad habrá odio y el amor... no es amor, si no causa dolor.
Aun así, debemos sonreír porque tenemos una vida, Dios nos ha dado esa oportunidad, la oportunidad de vivir.
Nos ha dado el regalo de la vida, una vida de amor, un regalo de amor.
Aprovéchalo, porque sino, llegará el día en el que mires atrás y te des cuenta de que no le sacaste suficiente partido, de que no la apreciaste lo suficiente y de que no hiciste todo lo que hubieses querido hacer.

"Dios no te hubiera dado la capacidad de soñar sin darte tambíén la posibilidad de convertir tus sueños en realidad"

No hay comentarios:

Publicar un comentario