Quedan los recuerdos, las sonrisas, las canciones. Quedan las memorias.
Las memorias de las sombras raudas de las gaviotas, que con sus vuelos bajos entretuvieron las tardes sureñas.
Las memorias de un tambor y una trompeta que con su ritmo acompasado marcaban mi paso, marcaban mi esfuerzo.
Las memorias de unas lágrimas que se desbordaron por culpabilidad, por pena y por amor.
¿Qué queda cuando todo ha terminado?
Quedan los momentos compartidos, las amistades, las risas. Quedan las memorias.
Las memorias de las noches sin dormir, de las experiencias que mano a mano nos alegramos hoy de compartir.
Las memorias de esos corazones henchidos de felicidad, de amor, de amistad, de fraternidad.
Las memorias de las palabras que nos dijeron y que nos hicieron cambiar, que nos hicieron crecer y madurar.
Queda un mar azul, una suave brisa, un sol reconfortante, amistades más profundas, corazones más grandes.
Queda una voz, una guitarra, un violín.
Quedan caballo y caballero, quedan anécdotas que contar, momentos que recordar.
Queda una forma de vida, una lección, un sueño, un ideal.
Queda la felicidad, consecuencia de la entrega.
Me encanta!!!
ResponderEliminarCreo que tienes cositas que contarme, entre hoy y mañana te llamo sin falta!!!
Es precioso... El que mas me ha gustado de todos los que he leido. :)
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